El reloj ha perdido sus agujas

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Publicado en febrero 11, 2014 con Sin Comentarios

Cierro los ojos y pienso que es invencible el amor que sobrevive y no me ha dejado darme cuenta en qué momento los minutos se han convertido en años.

Para verte y sentirte sólo he necesitado escuchar tu voz. Entre América y Europa hay una simple y sencilla distancia que se quedó atrapada en un beso. Un beso que se ha repetido durante años. Tu amplia sonrisa, que no cabía en tus brazos abiertos, fue suficiente para que todas las penas del pasado se esfumaran en un instante y allí entre la muchedumbre de un aeropuerto el cielo y la tierra se unieron en un futuro.

Nuestra vida juntos ha estado marcada por mucho dolor y sufrimiento, por muertes, odios, rencores, dolores, tristezas, llantos, retos, esperanzas pero sobre todo por la firme convicción de que podríamos seguir siempre adelante. La duda no ha podido anidar en nuestros cielos y ha huido perdiendo su nombre. La locura se ha vestido de ladrillos y cemento.

Nuestro amor ha sobrepasado las líneas de lo desconocido, se ha internado en lo más profundo de nuestra existencia y ha establecido bases firmes, eternas, infinitas…sobrehumanas. Con horizontes, con mañanas, con fresas y pececillos de colores.

El ayer, el hoy y el mañana se han fundido en un instante y todo ha quedado reducido a abrir los ojos y encontrarte a mi lado cada día. El reloj ha perdido sus agujas y utiliza nuestros brazos para marcar el tiempo, un tiempo que se diluye en rocíos y frescura de palabras dulces.

El infierno siempre está ahí. El infierno siempre acecha. El infierno, como un ave carroñera intenta apoderarse de lo desconocido, de lo que podría morirse, pero le es infinitamente imposible hacerlo porque no hay manera de lograr que nuestros corazones dejen de latir. Pero recuerda, el infierno insistirá, porque se alimenta del dolor y de la destrucción.

Hoy, miro nuestro presente y puedo escuchar que hay algo más que un simple amor: hay misión. Una misión de tu vida con la mía…de la mía con la tuya. Todo lo demás complementa, construye, alimenta y florece. Somos libres, nos hemos acostumbrado a evolucionar y no nos hemos quedado atrapados en versiones sobre lo que es estar enamorados, no nos hemos permitido la contaminación de otros que sólo viven el presente, que terminan sus días cuando comienza el crecimiento y el verdadero esfuerzo por superarse a sí mismos.

Se que he recorrido un largo trecho, un camino de piedras, lodo, mar, cielo, venturas y desventuras, pero como tú estás siempre ahí…la nada se llena.

Sí, puedo decir que estoy enamorada…hacia el futuro infinito de la última estrella que existe… ALONDRA
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